Piel sana y radiante: 7 sugerencias para su cuidado

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El cuidado apropiado de la piel no se trata sólo de verse bien, es más importante mantener una piel sana. Una buena rutina de cuidado de la piel y elegir un estilo de vida saludable pueden ayudar a mantener la piel sana y radiante, retrasar el envejecimiento natural y prevenir diversos problemas de la piel.

La piel crece y cambia constantemente, así que es importante permanecer atento a su cuidado. Aunque se cree que toma mucho tiempo cuidar bien la piel, lo cierto es que la mayoría de los factores que influyen en el aspecto saludable de la piel tienen más que ver con rutinas y hábitos simples.

Estas sugerencias para el cuidado de la piel pueden ayudarle a establecer la rutina más apropiada a su estilo de vida.

1. Buscar un balance saludable en nuestro estilo de vida

La piel es el órgano más versátil y grande del cuerpo humano. Una de sus funciones más importantes es que ayuda a reflejar nuestra salud física y mental. Aunque algunos factores que afectan nuestra salud no son fáciles de controlar, podemos modificar aquellos relacionados con nuestro entorno cercano y el estilo de vida que llevamos para mantener una piel saludable.

Observar con atención algunos de nuestros hábitos de vida y tomar medidas para mejorarlos o corregirlos puede llevar tiempo y esfuerzo, pero los efectos sobre la piel y la salud en general pueden ser más efectivos de lo que espera.

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    Controlar el estrés: El estrés no controlado puede hacer que la piel se vuelva más sensible y provocar brotes de acné, aparición prematura de arrugas y otros problemas de la piel. Para promover una piel sana y también un estado de ánimo saludable, se deben tomar medidas para aliviar o reducir el estrés.
  • Dormir bien: El sueño adecuado es esencial para mantener una piel sana. Durante el sueño, el cuerpo humano produce una variedad de sustancias que promueven el proceso de regeneración necesario para reparar y mantener una buena condición de la piel. Muchas veces, el estrés y la falta de sueño son parte del mismo problema, y encontrar una solución a uno de ellos también puede resolver el otro: tratar de dormir lo suficiente, realizar actividades para reducir el estrés y encontrar el tiempo para fomentar hábitos saludables

2. Proteger la piel del sol

Es necesario protegerse la piel de agresiones externas como el frío, el viento, el calor, pero sobre todo del sol. La exposición excesiva al sol puede provocar sequedad o quemaduras, arrugas, manchas de la edad y otros problemas de la piel, incluso un aumento del riesgo de cáncer de piel. Para obtener la protección solar más completa, se debe considerar:

  • Usar protector solar en forma regular: Utilizar un protector solar de amplio espectro que tenga un factor de protección solar de, al menos, 15.
  • Buscar lugares con sombra: Evitar el sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, cuando los rayos solares son más intensos.
  • Usar ropa como protección: Proteger la piel con prendas de tejidos ajustados y mangas largas, pantalones largos y sombreros de ala ancha

3. Beber agua en abundancia

El cuerpo humano pierde agua a lo largo del día, por lo que se debe beber mucha agua durante todo el día para mantener la piel hidratada. Si la piel está deshidratada y no es saludable, las arrugas y ciertos tipos de manchas se forman con más facilidad y son más profundas. Cuando la piel está enferma, pierde elasticidad, lo que hace que la piel se caiga y parecer delgada.

Se necesita al menos reponer el agua que se pierde, por lo que se recomienda beber entre dos y tres litros al día. Además de hacer que la piel tenga una apariencia más tersa y fresca, el agua ayuda a que el cuerpo funcione lo mejor posible.

4. Seguir una dieta saludable

La piel tiene la capacidad de mostrar con síntomas externos el impacto de la alimentación en nuestro organismo. A través de una alimentación equilibrada, podemos cuidar la piel desde adentro y apoyar en el mantenimiento de una piel saludable.

Al seguir una dieta equilibrada, se proporciona a la piel elementos necesarios como vitaminas, minerales y ácidos grasos. Tome en cuenta lo siguiente para una piel sana:

    • Incluir alimentos ricos en antioxidantes: frutas y vegetales, especies y condimentos
    • Incluir alimentos ricos en ácidos grasos omega 3: pescados grasos, semillas y nueces
    • Incluir alimentos no refinados: cereales integrales
    • Evitar los alimentos procesados y el alcohol

      5. Limpiar y tratar la piel con suavidad

      La limpieza de la piel es el primer y más importante hábito que debemos tener en cuenta para una piel saludable. Lo ideal es hacerlo en la noche y en la mañana y, si es posible, con algún producto de limpieza apropiado a nuestro tipo de piel.

      Hay que tomar nota que el exceso de limpieza, el uso de productos agresivos o no adecuados y el afeitado diario pueden perjudicar la piel, provocando situaciones como: exceso de grasa en las capas externas de la piel, acentuar la sequedad o causar irritaciones y alergias.

      Para limpiar y tratar la piel con suavidad, considere lo siguiente:
        • Limitar el tiempo de baño: El agua caliente y las duchas o baños prolongados eliminan los aceites naturales de la piel. Limite la duración de baño o ducha y use agua tibia en lugar de agua caliente.
        • Humectar la piel seca: Si tiene piel seca, use un humectante que se adapte a su tipo de piel. Para el uso diario, considere un humectante que contenga factor de protección solar.
        • Evitar productos limpiadores fuertes: Los jabones y geles de baño fuertes pueden eliminar los aceites naturales de la piel. En su lugar, use productos con el menor porcentaje de ingredientes químicos, o productos naturales.
        • Afeitarse con cuidado: Para proteger y lubricar la piel, aplique crema, loción o gel de afeitar antes de afeitarte, con productos adecuados para su tipo de piel. Para una afeitada más al ras, use una afeitadora limpia y afilada. Aféitese en la dirección en que crece el pelo, no a contrapelo.

        6. Practicar ejercicio en forma regular

        El ejercicio físico nos ayuda a regenerar y mantener la firmeza la piel, además de contribuir a mantenernos en forma. El ejercicio, practicado en forma regular, ayuda a conservar y mejorar la elasticidad y la tonificación de la piel, que se pierden con la edad. Cuando hacemos deporte, la piel se beneficia de muchas maneras:

        • el organismo elimina las sustancias tóxicas que dañan la piel e influyen en el desarrollo temprano del envejecimiento
        • incrementa el flujo sanguíneo hacia la piel, lo que implica que ésta reciba de manera óptima los nutrientes y vitaminas esenciales
        • tonifica los músculos, lo que ayuda a darle forma a la piel y previene la flacidez, otro de los factores que nos hacen más propensos a la aparición de arrugas

          7. Observar y vigilar tu piel en todo el cuerpo

          Muchas personas se enfocan en el rostro, pero la piel de la cara no es la única importante, sino la de todo el cuerpo.

          La piel es el órgano más versátil y grande del cuerpo. Existe en un estado de crecimiento constante, con células viejas que mueren a medida que se forman nuevas. Una piel sana puede combatir mejor los signos del envejecimiento, curarse mucho más rápido y evitar mejor posibles enfermedades.

          Observar la piel en forma regular nos ayuda a conocer mejor sus características y apariencia, lo que hará que detectemos cualquier cambio en ella con mayor rapidez. Hay que prestar especial atención a los lunares: si nota que alguno cambia de forma o sangra, es recomendable visitar a un médico para que lo examine.


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